USOS DE LA ILUMINACIÓN CON LÁMPARAS HALÓGENAS

Desde siempre el ser humano ha buscado la luz natural. Nada como la iluminación solar para aportar vitalidad y energía al cuerpo. Lo malo que esto solo se obtiene durante muy pocas horas a lo largo del día.

Así que tuvo que ingeniárselas para desarrollar sistemas de alumbrado artificial, con las ventajas de obtener iluminación en circunstancias de oscuridad, pero los inconvenientes de que ese sistema proporciona una energía lumínica de mala calidad.

Finalmente hemos desarrollado una última tecnología de iluminación, a partir de las primeras bombillas de incandescencia: y es la combinación de lámparas incandescentes con halógenos. Este producto es de vida duradera, mucho más que las bombillas tradicionales. Además su potencia lumínica es estable al paso de los años.

El éxito de las lámparas halógenas radica también en otros aspectos: el espectro de luz emitida es blanco, similar al solar, lo que hace que la vista no se canse al tener que leer o trabajar con ese tipo de iluminación. También el tamaño de las bombillas es reducido, lo que permite disimularlas mejor en una luminaria y que su aspecto final no resulte violento.

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Más aspectos a considerar: una lampara halógena aun teniendo unas dimensiones reducidas, su eficacia y su consumo energético son de primer orden. Esta circunstancia hace que este tipo de luminarias sean las más adecuadas para suministrar luz a escaparates de establecimientos comerciales, de servicios u hoteleros.

Si queremos emplear una lámpara halógena para suministrar luz al interior de industrias o de lugares de ocio como pistas deportivas, debemos elegir un tipo de bombilla especial: lámparas halógenas de sodio de alta presión. Su ventaja radica en que permite definir los colores con mayor fiabilidad que cualquier otro tipo de sistema de iluminación alternativo.  Y esto es especialmente importante cuando se va a televisar un acontecimiento deportivo, por ejemplo.

En el alumbrado exterior de calles y edificios públicos las lámparas halógenas de sodio de alta presión y mercurio de color corregido constituyen la elección más adecuada, ya que el gran tiempo durante el que permanecerán encendidas necesita una fuente lumínica estable y de gran rendimiento.

El único lugar donde deberemos colocar lámparas de sodio de baja presión es en las autopistas o carreteras, porque aunque su rendimiento es menor a las anteriormente expuestas, su potencia lumínica y eficacia es más que suficiente para proporcionar una iluminación segura a quienes circulan por las autopistas con sus coches a altas velocidades.

Para concluir, podemos indicar que la lámpara halógena es el tipo de iluminaria imprescindible para edificios del sector terciario e iluminación exterior. Para iluminar el interior de nuestra casa, donde estamos encendiendo y apagando luces de forma continua, debemos recurrir a otras opciones de energía lumínica.

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